miércoles, 9 de octubre de 2019


Colección A través del Espejo FCE
Ricardo Chávez Castañeda nació en México en 1961. Es autor de novelas y cuentos. Obtuvo el Premio Latinoamericano de Cuento en 1994; el Premio Borges de Cuento en 1987; el Premio Nacional de Novela en 1994; el Premio Nacional de Novela Juvenil en 1993 y 1994; y el Premio Nacional de Cuento en 1991.

La historia nos introduce en la desaparición misteriosa de chicos y jóvenes en una ciudad sin nombre. Estos chicas y chicos para escapar de ese destino están condenados a viajar de la casa a la escuela y de la escuela a la casa, los únicos lugares donde no corren peligro. Y, además, son vigilados todo el tiempo por sus padres. Fermín, el narrador es quien encuentra con sus amigos “El principio de la herencia”, un texto que escribió Goran, uno de sus compañeros desparecidos. Investigan y se dan cuenta de que, en las páginas de otros libros como Harry Potter o Las crónicas de Narnia, están las pistas donde buscar a sus compañeros. La lectura los transporta a otra realidad y los libros se convierten en el lugar donde sus amigos pueden estar esperándolos para ser rescatados, el lugar donde la ficción es una posibilidad de salvación  de esa realidad tremenda. 
 Esta es la propuesta de la historia contada   . Pero, esta novela, nos sumerge en significados más profundos a través de dos grandes metáforas:
La primera es la metáfora de los desaparecidos: que podría hacer referencia a los desaparecidos políticos o víctimas de secuestros. Pero también remite al sucumbir ante la nada, ante las pocas perspectivas de futuro, ante el miedo, la intolerancia, etc. Hace referencia a tantas desapariciones de lo humano.
La segunda metáfora es el valor que adquiere  el lenguaje, los libros, la literatura como la posibilidad de salvación. ¿Es posible a través de la lectura, de la escritura, del lenguaje crear otra realidad mejor de la que quieren huir? 
Ray Bradbury en Farenheit 451 propone esta idea cuando  Montag se encuentra con Faber y le pregunta qué hay en los libros, Faber le responde:  No son los libros lo que usted necesita, sino alguna de las cosas que hubo en los  libros. La magia reside en lo que los libros dicen y no debemos olvidar. Los grandes escritores tocan a menudo los poros de la vida. Revelan poros en la cara de la vida.
La propuesta de esta novela es llevarnos a descubrir que  la verdadera literatura es el reflejo de la experiencia humana más verdadera y esto es lo que no debemos olvidar. El lenguaje ha perdido su capacidad de comunicar lo esencial y lo verdadero humano, como lo humano todas las palabras se han desdibujado
Y es a través del lenguaje que estos jóvenes intentan construir una utopía, un locus amoenus (lugar idílico) para vivir, escaparse y tener la posibilidad de reconstruir la persona y recuperar lo esencial que los hacía felices.
Severiana es una isla construida por ese grupo de amigos, un recoveco donde inventar palabras, un sueño utópico y mortificante en un mundo que, implacablemente, se devora a sí mismo.
Durante ese intento y mientras siguen las desapariciones y se buscan y encarcelan culpables. Estos protagonistas empiezan también a construir en Severiana para salvarse, muros con las palabras. Pero constatan que el lenguaje también estaba enfermo.
Hay un personaje niño, María, hermana menor de Fermín que es la inocente, la que quiere  aprender a leer, a vincularse con el lenguaje. Y es la que tendrá un papel importante en la recuperación de las palabras, por lo tanto de la experiencia que las palabras son signo y que se habían olvidado.  
Aprendí a leer las letras pero también aprendí a leer otras cosas: las personas. Y a  recrear, dice este personaje que establece una nueva relación con el lenguaje. A través de ella, los protagonistas volverán a descubrir, por ejemplo, la palabra amor.
            Severiana es una novela profunda y con muchas posibilidades de lectura. Para lectores adolescentes y jóvenes.

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